Lo que parecía iba a ser una noche plácida, se ha convertido en una autentica pelicula de terror, en la que al final los buenos se salvaron, pero tuvieron el corazón en un puño hasta el último momento, en el que el palo nos salvó de ser apeados de la máxima competición europea.

El Sevilla arrancó el partido como un ciclón, con dos ocasiones en los minutos iniciales que hicieron creer que lo de hoy iba a ser un paseo. Pero a medida que transcurrieron los minutos, los turcos se asentaron y el equipo de nervión se vino abajo.

Con muchas dudas en defensa, lo cual viene siendo habitual, el Istanbul Basaksehir aprovechó una de sus ocasiones en la que Adebayor, Clichy y Elia combinaron con velocidad y se adelantaron a toda la zaga. Y así, con un gol en contra y el miedo en el cuerpo, llegamos al descanso.

Transcurridos unos minutos de la primera parte, la magia de Jesús Navas volvió a hacerse notar en la banda derecha. Tras varios centros que no encontraron rematador, uno de ellos encontró a un contundente Escudero, que una vez más volvió a sumar para el Sevilla.

Con más tranquilidad, los de Berizzo tuvieron nuevas ocasiones en las botas de Correa y N’Zonzi, pero como de costumbre, se perdonaría más de lo normal y aconsejable. Tuvo que ser Nolito, que entró por Correa, quien pusiera su calidad en el verde y con una tranquilidad pasmosa, recortó varios defensores y puso un balón a Ben Yedder, que con una calma similar, recortó y la enchufó.

Sin duda alguna, Correa tiene muchísimo potencial y cuando aprenda a disparar a puerta y a dar asistencias, será un jugador de muchos millones. Pero, a día de hoy, Nolio y Navas aportan algo mucho más valioso que regates y grandes carreras, aportan puntos. Es último, sin duda alguna, ha sido el más destacado del partido una vez más. Como ya lo fue el pasado sábado ante el Espanyol.

Y cuando todo parecía que por fin se tranquilizaba, Pareja y Lenglet volvieron a demostrar que no están a la altura de lo que la defensa de este equipo debería tener. Elía centra, Napoleoni prolonga y Visca anota, ante la inoperancia de la zaga. Y ahí no acabaron los sustos. A escasos minutos del final, Emre choca contra el palo, una falta al borde del área. El corazón en un puño durante los 4 minutos eternos del descuento.

Pitido final, 2-2 y a la Champions de verdad. Noche de mucha tensión, pero bien está, lo que bien acaba. Eso sí, como no mejoremos mucho, sobretodo en defensa, lo vamos a pasar muy mal esta temporada.