La temporada 17/18 comienza de manera irregular, con un Sevilla que arrancó con una extraña alineación, que provocó una pérdida de criterio futbolístico durante toda la primera parte. En la segunda, con la entrada de Banega, se mostró una cara totalmente diferente. Pero la expulsión del argentino, por “hablar” de más, sentenció el empate.

Esperemos que el sacrificio de los dos puntos que hoy se han dejado en Nervión, sirva para que el próximo martes ganemos y pasemos de fase sin mayores complicaciones. Porque a nadie se le escapa que el once que Berizzo ha puesto sobre el verde, respondía a una lógica obsesión por asegurar la máxima competición europea. Especialmente, el centro del campo compuesto por Borja Lasso y Ganso.

El canterano se mostró nervioso, impreciso en los pases y perdiendo muchos balones. El brasileño por su parte, volvió a ofrecer la cara que mostró durante el principio de la temporada pasada; desgana y poco ritmo. Se me antoja difícil un centro del campo con estos dos jugadores, al menos, hasta que Lasso coja más confianza y galones. Ambos necesitan a su lado alguien que aporte criterio al balón y buena prueba de ello, es que con la entrada de Ever Banega, Ganso mejoró algo sus prestaciones.

Pero antes, todavía en la primera parte. Nos adelantamos con un gol de Lenglet, a saque de córner, con remate de rodilla, tras un rebote y unos segundos de intriga, porque el balón apenas sobrepasó unos centímetros la línea de gol. Finalmente, el linier lo dió por bueno y parece, por las repeticiones, que acertó. Buena vista tuvo, porque aun con el VAR, hubiera sido una decisión complicada.

El jugador más destacado de esta noche ha sido, sin duda alguna, Jesús Navas. El ‘duende de Los Palacios’ ha jugado su primer partido oficial en el Sánchez-Pizjuán, en el que además ha portado el brazalete de capitán, como si nunca se hubiera marchado. Se ha desfondado en esa banda derecha que tan bien conoce, con una carrera tras otra y unos centros que, si hubieran encontrado un cabeceador acertado, hubieran sido unas grandes asistencias.

Y ha sido precisamente el delantero de hoy, Luis Muriel, quien no ha estado acertado a rematar ninguno de esos centros, así como ninguna otra de las muchas ocasiones que ha tenido. El colombiano ha hecho grandes movimientos y desmarques, que le han permitido plantarse ante Pau López varias veces. Pero unas veces el cancerbero y otras el palo, han impedido que el atacante nervionense inaugure su casillero goleador. No obstante, me ha gustado su actuación de esta noche. Si mantiene el nivel, pronto llegarán los goles y a poco que tenga más suerte o acierto, como se quiera decir, podrán ser muchos los tantos y puntos que el cafetero aportará.

Mención aparte merecen los minutos de Ever Banega, que salió en la segunda parte por Borja Lasso. Revolucionó el encuentro con su actuación, facilitando los mejores momentos de fútbol. Demostrando que, como ocurriera en sus pasadas temporadas en Nervión, parece no tener un recambio a la altura. Pero, la que pudo ser una buena noche para el argentino, se torno en desastre cuando vió la tarjeta roja por “hablar” de más. Ahora sólo queda rezar porque no le caigan demasiados partidos de sanción, porque sin él en el campo, este equipo parece infinitamente más débil.

Poco más cabe destacar, el Espanyol ha sido un rival rocoso. Que por momentos pareció desbordado, pero que supo aguantar los arreones rojiblancos y se lleva un preciado punto de Sevilla, con un buen gol de Leo Baptistao, que combina habilidad y velocidad por parte del atacante perico y falta de concentración de N’Zonzi, así como de contundencia de la defensa, que no acertaron a parar al ex delantero bético.

Un punto y a pensar en el partido del próximo martes, que ahí será donde nos jugamos el “pan” de buena parte de esta temporada.