El Sevilla ha jugado un pésimo partido en todos los aspectos. Las bajas de N’Zonzi y sobre todo, la de Banega, han pesado mucho más de lo esperado y hemos dado una imagen malísima, ante un rival, que si llega a ser sólo un poco más competitivo, nos hubiera dado un señor repaso.

En el centro del campo, Pizarro ha vuelto a mostrar una gran imagen, con muchas y muy valiosas recuperaciones, pero poca distribución. Krhon-Dehli ha hecho lo que ha podido, pero ha mostrado un estado de forma mejorable y en general, ha sido una actuación insuficiente. Pero todos lo palos, hasta el minuto 83, fueron dirigidos a Paulo Henrique Ganso. El brasileño lució las mismas carencias físicas e intensidad que lo condenaron al banquillo la pasada temporada, además de una inoperancia creativa y falta de ideas con el balón en los pies, que le llevaban a perder balones sencillos.

Y con los minutos, nada mejoraba. El Sevilla seguía sin criterio y parecía más cerca el tanto de los azulones. Y los cambios de piezas de Berizzo no llamaban al optimismo. Todos pediamos a gritos la salida de Ganso, pero los que se marcharon fueron Ben Yedder por Muriel, ambos sin fortuna y Krohn-Dehli por Sarabia, parecía que por molestias del danés.

Pero, como digo, todo cambió, por fortuna para los de Nervión, en el minuto 83. Cuando parecía que Ganso iba a perder otro balón, lo recupera con una de las escasos momentos de sacrificio que ha tenido, abre el balón a Navas, quien hace lo propio sobre Mercado, quien cuelga un balón, que el ex de Sao Paulo mete dentro de la red con un exquisito toque en escorzo.

Las cosas que tiene el fútbol; el que peor imagen estaba dando y quien más criticas estaba recibiendo, mías incluidas, nos da los 3 puntos con el único gol del encuentro.

A parte de todo esto, cabe destacar la buena actuación de la zaga. Especialmente, la de Kjaer. Sin duda, este debe ser titular indiscutible y el líder de nuestra defensa. Muestra mucha autoridad y un estado físico mucho mejor que el de Pareja, quién dejó su puesto en el descanso a Lenglet, por unas molestias. Y con este cambio, la retaguardia mejoró aún más. Parece que el francés, quien ha ofrecido unas irregulares actuaciones en este inicio de temporada, mejora al lado del danés. Para mi, estos dos, tendrían que ser los habituales.

Y para poco más ha dado el partido. Un Sevilla gris, con muy poco fútbol, pero que se vuelve a la capital hispalense con 3 puntos que no ha merecido. Ahora, dos semanas por delante, en la que le queda mucho trabajo a Berizzo y sus hombres.